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Queso Oaxaca: La Guía Completa del Quesillo Oaxaqueño

En Oaxaca no se dice queso Oaxaca. Se dice quesillo. Y esa distinción, que puede parecer menor, revela algo fundamental: lo que en el resto de México se conoce como “queso Oaxaca” es, en realidad, una versión industrial de un producto artesanal que nació en los Valles Centrales de Oaxaca hace más de un siglo y que, en su forma auténtica, tiene un sabor, una textura y un carácter que el queso industrializado simplemente no puede replicar.

El quesillo oaxaqueño es mucho más que un ingrediente. Es un símbolo de la identidad gastronómica de Oaxaca, un producto que conecta a las comunidades rurales con la ciudad, a las tradiciones lecheras coloniales con las técnicas mesoamericanas de conservación de alimentos, y a las familias productoras con los millones de personas que en todo México disfrutan de este queso en sus quesadillas, tlayudas y enchiladas.

Esta guía te contará la historia del quesillo, te explicará cómo se hace (paso a paso), te presentará los diferentes tipos que existen, te dirá dónde encontrar el mejor quesillo de Oaxaca y te compartirá recetas para disfrutarlo al máximo.

La Fascinante Historia del Quesillo

El Accidente que Creó una Tradición

La historia más conocida sobre el origen del quesillo se sitúa a finales del siglo XIX en Reyes Etla, un pequeño pueblo del Valle de Etla, a unos 30 kilómetros al noroeste de la ciudad de Oaxaca. Según la tradición oral, una niña llamada Leobarda Castellanos García estaba encargada de vigilar el proceso de cuajado de la leche cuando se distrajo y dejó que la cuajada se acidificara más de lo debido.

Al darse cuenta de su error, Leobarda intentó rescatar el producto añadiendo agua caliente a la cuajada ácida. Para su sorpresa, la mezcla no se arruinó sino que se transformó en una pasta elástica que podía estirarse en largas hebras sin romperse. Al enfriarla en agua, las hebras se solidificaron manteniendo su estructura fibrosa. Leobarda las enrolló en bolas y descubrió que el resultado era un queso fresco, suave y con una textura completamente diferente a cualquier otro queso que se produjera en la región.

La familia Castellanos, lejos de desechar el producto, reconoció su potencial y comenzó a producirlo de manera regular, bautizándolo como “quesillo” para distinguirlo del queso fresco convencional. Los vecinos de Reyes Etla pronto adoptaron la técnica y la producción de quesillo se convirtió en la actividad económica principal del pueblo, un estatus que mantiene hasta el día de hoy.

De Reyes Etla al Mundo

Aunque no existen registros históricos que confirmen la historia de Leobarda con certeza absoluta, los habitantes de Reyes Etla la consideran parte fundamental de su identidad y celebran cada año una feria del quesillo en honor a esta tradición. Lo que sí es un hecho documentado es que la técnica de producción del quesillo se originó en el Valle de Etla y se extendió gradualmente a otras comunidades de los Valles Centrales de Oaxaca.

A lo largo del siglo XX, el quesillo pasó de ser un producto regional a convertirse en uno de los quesos más consumidos de México. La demanda creciente impulsó la producción industrial en otros estados, particularmente en Chiapas, Puebla y el Estado de México, donde se produce la mayor parte del “queso Oaxaca” que se vende en supermercados de todo el país. Sin embargo, los conocedores insisten en que el quesillo artesanal de Oaxaca, hecho con leche fresca de vacas locales y con las técnicas tradicionales, tiene un sabor incomparablemente superior.

Cómo Se Hace el Quesillo: El Proceso Artesanal

La producción artesanal de quesillo es un proceso fascinante que combina ciencia, arte y tradición. Cada paso requiere conocimiento y experiencia que los productores adquieren después de años de práctica.

Paso 1: La Leche

Todo comienza con leche fresca de vaca, que en las comunidades productoras de los Valles Centrales proviene generalmente de razas criollas o cruzas que se alimentan en pastizales de la región. La calidad de la leche es fundamental: debe ser fresca (idealmente del mismo día), entera y no pasteurizada para que las bacterias naturales contribuyan al proceso de acidificación.

En las queserías artesanales de Reyes Etla, la leche se recibe temprano por la mañana, directamente de los ganaderos locales que la entregan en cántaros de aluminio o en recipientes de plástico.

Paso 2: El Cuajado

La leche se vierte en grandes tinas o cazos y se le añade cuajo (una enzima que puede ser de origen animal o vegetal) para provocar la coagulación de las proteínas de la leche. El cuajo transforma la leche líquida en una masa semisólida llamada cuajada, un proceso que toma aproximadamente 30 minutos a una hora dependiendo de la temperatura y la cantidad de cuajo utilizado.

Paso 3: El Corte y la Acidificación

Una vez formada la cuajada, se corta en cubos con un cuchillo largo o una lira (un instrumento de alambres tensados) para separar el suero. Aquí viene el paso crítico que distingue al quesillo de otros quesos: la cuajada se deja reposar para que acidifique naturalmente por la acción de las bacterias lácticas presentes en la leche. El maestro quesero vigila constantemente el nivel de acidez, probando la cuajada y midiendo su pH.

El punto exacto de acidez es el secreto del quesillo. Si la cuajada no está suficientemente ácida, no se estirará correctamente. Si está demasiado ácida, el queso será quebradizo y amargo. Los maestros queseros experimentados pueden determinar el punto exacto con solo tocar y probar la cuajada, una habilidad que se desarrolla después de años de práctica.

Paso 4: La Fundición y el Estirado

Este es el paso más espectacular y el que define al quesillo. Cuando la cuajada ha alcanzado el punto de acidez correcto, se corta en trozos y se sumerge en agua muy caliente (entre 70 y 80 grados centígrados). El calor hace que las proteínas de la cuajada ácida se reorganicen y formen una estructura fibrosa y elástica.

El maestro quesero trabaja la masa caliente con las manos, estirándola y doblándola repetidamente hasta que se vuelve homogénea y brillante. Luego, con movimientos rápidos y precisos, estira la masa en largas tiras o hebras que pueden medir varios metros de largo. Esta operación requiere fuerza, velocidad y resistencia al calor, ya que se trabaja con las manos directamente en contacto con agua y masa muy calientes.

Paso 5: El Enrollado

Las hebras de quesillo caliente se sumergen inmediatamente en agua fría para detener la cocción y fijar su forma. Una vez templadas, las hebras se enrollan cuidadosamente en bolas de diferentes tamaños, desde pequeñas porciones individuales de 100 gramos hasta enormes bolas de varios kilogramos que se venden por peso en los mercados.

El enrollado es otro arte en sí mismo: las hebras deben quedar apretadas pero no comprimidas, para que mantengan su textura fibrosa y se puedan deshebrar fácilmente al momento de consumirlo.

Paso 6: El Salado

Finalmente, las bolas de quesillo se salan, ya sea sumergiéndolas en salmuera o espolvoreando sal directamente sobre su superficie. La sal no solo aporta sabor sino que actúa como conservador natural, prolongando la vida útil del producto.

Tipos de Quesillo Oaxaqueño

Aunque el quesillo “estándar” es el más conocido, existen varias variaciones que vale la pena conocer.

Quesillo Fresco

Es el quesillo recién hecho, de no más de uno o dos días. Tiene la textura más suave, el sabor más delicado (ligeramente ácido y lácteo) y la mayor capacidad de fundirse. Es el preferido para las quesadillas, las tlayudas y para comer solo, deshebrado, con un poco de salsa.

Quesillo de Hebra

Es el quesillo clásico enrollado en bolas, con hebras que se pueden separar fácilmente con las manos. Es el más versátil en la cocina y el que se encuentra con más facilidad en los mercados.

Quesillo Trenzado

Algunos productores enrollan las hebras en forma de trenza en lugar de bola, lo que le da una presentación más atractiva y permite porciones más uniformes. Es el mismo producto pero con una forma diferente que facilita su uso en algunos platillos.

Quesillo Ahumado

En algunas comunidades de los Valles Centrales, el quesillo se ahúma sobre leña de encino o de mezquite después del proceso de estirado. El resultado es un queso con un color dorado exterior, un aroma ahumado intenso y un sabor más complejo que el quesillo fresco. Es particularmente bueno para acompañar mezcal o para usar en quesadillas donde el sabor ahumado complementa al de las tortillas de maíz.

Requesón Oaxaqueño

Aunque técnicamente no es quesillo, el requesón oaxaqueño merece mención porque se produce con el suero que queda después de hacer quesillo. Este subproducto, suave, cremoso y ligeramente dulce, se utiliza como relleno de molotes, empanadas y tamales, y como acompañamiento de memelas y enfrijoladas.

Dónde Comprar el Mejor Quesillo en Oaxaca

Reyes Etla: Directo del Origen

Si quieres probar el quesillo más auténtico, no hay mejor lugar que Reyes Etla, el pueblo donde nació. Ubicado a solo 30 minutos en auto de la ciudad de Oaxaca sobre la carretera a México, Reyes Etla tiene decenas de queserías artesanales donde puedes ver todo el proceso de producción y comprar quesillo recién hecho, aún tibio y con un sabor que no encontrarás en ningún otro lugar.

Los domingos, el pueblo celebra su tianguis (mercado sobre ruedas) donde los productores locales venden directamente al público. Es la oportunidad perfecta para probar diferentes productores y encontrar tu favorito.

Mercado de Etla

Todos los miércoles, en la cabecera municipal de Villa de Etla, se instala uno de los tianguis más grandes de los Valles Centrales. La sección de quesos es impresionante: decenas de puestos ofrecen quesillo de diferentes productores de toda la región del Valle de Etla. Los precios son los más bajos que encontrarás y la calidad es consistentemente alta.

Mercado Benito Juárez y Mercado 20 de Noviembre

En la ciudad de Oaxaca, los mercados centrales son el lugar más accesible para comprar quesillo de calidad. Los puestos de quesos ofrecen quesillo de diferentes productores, y puedes probar antes de comprar para encontrar el que más te guste. Los vendedores conocen a sus proveedores y pueden decirte exactamente de dónde viene cada queso y cuándo fue elaborado.

Central de Abastos

La Central de Abastos ofrece los precios más bajos de la ciudad para el quesillo, especialmente si compras cantidades mayores. La calidad varía más que en los mercados del centro, así que es importante probar antes de comprar.

Recetas Tradicionales con Quesillo

Quesillo Deshebrado con Salsa

La forma más sencilla y quizás la más satisfactoria de disfrutar el quesillo es deshebrado en un plato, bañado con una salsa de chile pasilla oaxaqueño y acompañado de tortillas de maíz recién hechas. Esta combinación de tres ingredientes (quesillo, salsa y tortilla) es la esencia de la cocina oaxaqueña: pocos ingredientes, todos de altísima calidad, que juntos crean algo mayor que la suma de sus partes.

Quesadillas de Quesillo

Las quesadillas oaxaqueñas se hacen con tortillas de maíz (no de harina de trigo) rellenas generosamente de quesillo deshebrado y cocinadas sobre un comal hasta que el queso se funde y la tortilla se dora ligeramente. Se sirven con salsa verde o roja y son el desayuno o la cena perfecta.

Tlayuda con Quesillo

El quesillo es uno de los ingredientes esenciales de la tlayuda. Se coloca deshebrado sobre la tortilla grande junto con los frijoles, el asiento y la carne. Al cocinarse sobre las brasas, el quesillo se funde parcialmente, creando hilos elásticos que se estiran al cortar o al doblar la tlayuda.

Chiles Rellenos de Quesillo

Los chiles rellenos oaxaqueños, generalmente chiles de agua o chiles poblanos, se rellenan con quesillo deshebrado y se capean (cubren con una masa de huevo batido) antes de freírse. Se sirven en una salsa de jitomate o caldillo y son uno de los platillos más reconfortantes de la cocina oaxaqueña.

Empanadas de Quesillo con Epazote

Las empanadas de quesillo se hacen con masa de maíz fresca rellena de quesillo y hojas de epazote (una hierba aromática mexicana). Se cocinan sobre un comal de barro hasta que la masa se dora y el queso se funde. El contraste entre la masa crujiente, el quesillo fundido y el aroma herbal del epazote es extraordinario.

La Lucha por el Quesillo Artesanal

La producción artesanal de quesillo enfrenta desafíos significativos. La competencia de las fábricas industriales de otros estados, que producen “queso Oaxaca” a menor costo usando leche en polvo y procesos mecanizados, ha reducido los márgenes de ganancia de los productores artesanales. Además, la falta de denominación de origen protegida para el quesillo oaxaqueño permite que cualquier productor en cualquier parte de México use el nombre “queso Oaxaca” sin cumplir con los estándares de calidad ni las técnicas tradicionales.

Los productores artesanales de Reyes Etla y otras comunidades del Valle de Etla han luchado por obtener una denominación de origen o una marca colectiva que proteja su producto y les permita diferenciarlo del queso industrial. Algunos han formado cooperativas para comercializar directamente al consumidor, y otros han abierto sus queserías al turismo para generar ingresos adicionales y crear conciencia sobre la importancia de preservar la producción artesanal.

Como consumidores, la mejor forma de apoyar la tradición quesera de Oaxaca es comprar directamente a los productores artesanales en los mercados y en las queserías de los Valles Centrales. La diferencia de sabor entre un quesillo artesanal recién hecho y un queso Oaxaca industrial es tan evidente que, una vez que pruebas el verdadero, es difícil volver al otro.

El quesillo oaxaqueño es un tesoro gastronómico que merece ser conocido en su forma auténtica, no como una imitación industrial. Cada bola de quesillo enrollada a mano por un maestro quesero de los Valles Centrales lleva dentro de sí más de un siglo de tradición, el sabor de la leche fresca de vacas que pastan en los campos de Oaxaca y la habilidad de manos que han aprendido el oficio de generaciones anteriores. Es, en el sentido más verdadero de la palabra, un producto artesanal que no puede ser replicado por ninguna máquina.

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